
Andubo buscándose a sí mismo un buen rato, hasta que se dio por perdido. Las esquinas siempre guardan sorpresas a media tarde. Nunca tuvo un buen sentido de la orientación. De golpe las calles por donde pasaba eran otras. Incluso en sus sueños se perdía, incapaz de encontrar en su mente lo que estaba buscando. La noche entera era un deambular interminable. Se metía de pronto en callejones de dudoso renombre, luz escasa y criaturas lisiadas. Pensaba que mientras sus pasos no se detuvieran jamás terminaría tan perdido como ellos. Siempre es mejor caminar que esperar, aunque no se tenga rumbo. Esperar es empezar a morir lentamente. Lo único que nos acompaña en la espera son los recuerdos; y los recuerdos son como la tinta invisible: Nunca sabemos cuando pueden desaparecer. Los hay que caminan sobre cintas automáticas o bicicletas estáticas, gente que hace footing, que corre sin ir a ninguna parte. No podía hacerse una idea de lo terrible que eso le parecía. La ausencia de una meta hubiera parado sus pies hace tiempo, aunque éstos le estuvieran llevando allí donde no sabía como llegar.
3 Comments:
Vinc del blog del Lluis i m'he parat a llegir-te. M'ha agradat molt Don't loock back i l'escrit de Proust (¿?). Encantada!
Una dita que tinc penjada a la paret del despatx (en un raconet que ningú pot veure), d'un tal Charles Dogson, diu "Si no saps cap a on vas, qualsevol camí que prenguis t'hi portarà".
...buscarse a uno mismo, perderse y reencontrarse en los pasos antiguos y en los recuerdos por venir, esperar y darse cuenta que hay días que vivimos entre la ausencia y el entendimiento...
Me gustó mucho tu texto. Saludos desde Perú.
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